Posted 4 months, 1 week ago around lunchtime by oso
Me gustaría abrir un nuevo blog dedicado a deconstruir las palabras y frases del idioma de los ONGs. Dos de las frases más abusadas son ‘transnacional’ (en inglés, transnational) y ‘empresario social’ (social entrepreneur).
Si hay comunicación o inmigración o transacciones entre dos países, eso no es trans-nacional, es inter-nacional. Transnacional se refiere a algo que trasciende el concepto de la nación. Hay pocos ejemplos de grupos, y organizaciones que son realmente transnacionales. Casi todos tienen su base, su oficina. Pero es una de las palabras favoritas de las ONGs.
Un empresario social es alguien con una proyecto de cambio social con un modelo de sustentabilidad. Osea, ingresos. Roger L. Martin y Sally Osberg de la Universidad de Stanford han publicado un ensayo que explica lo que es y lo que no es un empresario social. Al igual que transnacionalismo, hay pocos ejemplos concretos de empresarios sociales. El ejemplo más citado es Muhammad Yunus del Banco Grameen, pero el ensayo incluye otros ejemplos también. El punto es, si un proyecto no tiene ingresos, si tiene que seguir buscando financiamiento para continuar, no es un proyecto social-empresarial.
Cuando ciertas palabras llaman la atención de los medios masivos (como ‘genocida’ y ‘crisis’) son repetidos tanto que pierden su significado. De la misma manera, cuando ciertas palabras llaman la atención de las fundaciones que apoyan los ONGs, las dichas palabras pierden su significado.
![[Deconstruir] Empresarios Sociales Transnacionales](http://el-oso.net/blog/wp-content/plugins/ttftitles/cache/ce5f289ff13ac2cb8ecfd12f38bc62b7.png)
















Hola David,
Creo profundamente en el poder creador de las palabras, del lenguaje… no en el sentido “esotérico” de “The Secret”, sino en el “performativo” (F. Flores, George Lacoff, etc.).
Deconstruir el orígen sociolingüístico de “emprendedor social” es un ejercicio útil y necesario, especialmente si:
A) Es acompañado de una propuesta de definición como la que aparece en su ensayo:
“We define social entrepreneurship as having the following
three components: (1) identifying a stable but inherently unjust
equilibrium that causes the exclusion, marginalization, or suffering
of a segment of humanity that lacks the financial means
or political clout to achieve any transformative benefit on its own;
(2) identifying an opportunity in this unjust equilibrium, developing
a social value proposition, and bringing to
bear inspiration, creativity, direct action, courage,
and fortitude, thereby challenging the stable state’s
hegemony; and (3) forging a new, stable equilibrium
that releases trapped potential or alleviates the suffering
of the targeted group, and through imitation
and the creation of a stable ecosystem around the
new equilibrium ensuring a better future for the targeted
group and even society at large.”
B) Ayuda a distinguir el emprendedorismo social del activismo social y del servicio social (los tres iguales de útiles y válidos).
Aprovecho para recomendar la revisión de lo que C.K. Prahalad ha escrito (y su interesante concepto de “capitalismo inclusivo” o “negocios inclusivos”) y darse una vuelta por los casos de BancoSol, Prodem, ProMujer, Fundación La Rosa, ProCredit Los Andes, Irupana, la Teletón, Fusindo, BoliviaMall, Un Techo para Chile… etc. (casos de Bolivia y Chile) y hacer el ejercicio intelectual de clasificarlos en una de las tres formas de “acción social”.
Finalmente, creo que si bien el ejercicio de deconstruir palabras es interesante, creo que es menos útil que el de construir palabras o conceptos que abran posibilidades o focalicen la atención sobre lo que vale la pena ser fortalecido.
Saludos,
Pablo S.
P.D. Llegué a tu post al pasar casualmente por tu perfil en Facebook. ¿A qué te dedicas, David?